Todo me es lícito
¿Puede un cristiano tomar alcohol?
Las Escrituras tienen mucho que decir sobre el consumo de alcohol, partiendo del principio de que todo nos es lícito entendemos que no lo prohíbe, sino que lo deja a conciencia de cada creyente basado en la madurez espiritual que posea;
¿Si no lo prohíbe, por qué un cristiano no toma alcohol?
Para poder comprender esto es necesario que analicemos la
condición de los hombres del Antiguo Testamento.
Lo primero que debemos entender es que ellos no tenían el
Espíritu Santo, por tanto, necesitaban alegrarse con el fruto de la vid, así
también ahogar sus penas con la bebida.
I.
Dios se lo prohibió a los
sacerdotes
Levítico 10:8-11
8. El SEÑOR habló a Aarón, diciendo:
9. No beberéis vino ni licor, tú ni tus hijos contigo,
cuando entréis en la tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto
perpetuo por todas vuestras generaciones),
10. y para que hagáis distinción entre lo santo y lo
profano, entre lo inmundo y lo limpio,
11. y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los
estatutos que el SEÑOR les ha dicho por medio de Moisés.
II.
Dios se lo prohibió a los
hijos de Israel
Números 6:1-3
1. Y el SEÑOR habló a Moisés, diciendo:
2. Habla a los hijos de Israel, y diles: "El hombre o
la mujer que haga un voto especial, el voto de nazareo, para dedicarse al
SEÑOR,
3. se abstendrá de vino y licor; no beberá vinagre, ya sea
de vino o de licor, tampoco beberá ningún jugo de uva, ni comerá uvas frescas
ni secas.
Esta prohibición establece una norma ética para quienes
tienen responsabilidad ministerial.
III.
Los que están en la
presencia de Dios no lo necesitan.
Deuteronomio 29:5-6
5. Yo os he conducido durante cuarenta años en el desierto;
no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en
vuestro pie.
6. No habéis comido pan ni habéis bebido vino ni sidra,
para que sepáis que yo soy el SEÑOR vuestro Dios.
IV.
Por el efecto del alcohol
Noé se emborrachó y no guardó el pudor delante de sus hijos.
Génesis 9:20-22
20. Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una
viña.
21. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio
de su tienda.
22. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y
se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera.
V.
Las hijas de Lot usaron
vino y emborracharon a su padre y cometieron incesto.
Génesis 19:31-33
31. Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es
viejo y no hay ningún hombre en el país que se llegue a nosotras según la
costumbre de toda la tierra.
32. Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y
acostémonos con él para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.
33. Aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la
mayor entró y se acostó con su padre, y él no supo cuando ella se acostó ni
cuando se levantó.
VI.
Los profetas erraron en
la visión.
Los profetas en la época de
Isaías se corrompieron de tal manera que bajo los efectos de la bebida hablaban
en nombre de Dios falsamente
Isaías 28:7
Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se
entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados
por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el
juicio.
VII. David lo utilizó para intentar ocultar un pecado.
David obró con premeditación en
contra de Hurías heteo con el propósito de que perdiera la conciencia por el
efecto del alcohol y así cubrir el pecado que él había cometido.
2º Samuel 11:13
Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta
embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su
señor; mas no descendió a su casa.
Proverbios 20:1
El vino es escarnecedor, la sidra
alborotadora, Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.
La palabra de
Dios advierte acerca del efecto que produce y cómo conduce al error.
Se incluyen múltiples advertencias contra el abuso del
alcohol, pero las Escrituras no prohíben necesariamente a los cristianos beber
cerveza, vino o cualquier otra bebida que contenga alcohol. De hecho, algunos
pasajes de las Escrituras hablan del alcohol en términos positivos. Eclesiastés
9:7 instruye: "bebe tu vino con corazón alegre". El Salmo 104:15
afirma que Dios da vino "que alegra el corazón del hombre". Amós 9:14
habla de beber vino de tu propia viña como una señal de la bendición de Dios.
Aparte de estos ejemplos encontramos en el evangelio de Juan la boda de Caná
donde Jesús convierte el agua en un excelente vino digno de elogio, pero hay
que tomar en cuenta que aún no había llegado su hora.
Reina-Valera 1960
Juan 2:3-5
3. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No
tienen vino.
4. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no
ha venido mi hora.
5. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os
dijere.
Lo que Dios ordena a los cristianos con respecto al
alcohol es que eviten la embriaguez
Efesios 5:18
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu,
La Biblia condena la embriaguez y sus efectos (Proverbios
23:29-35). También se advierte a los cristianos que no permitan que nada
"domine" sus cuerpos (1 Corintios 6:12; 2 Pedro 2:19). Beber alcohol
en exceso es innegablemente adictivo. Las Escrituras también prohíben a los
cristianos hacer cualquier cosa que pueda ofender innecesariamente a otros
cristianos o animarlos a pecar contra su conciencia (1 Corintios 8:9-13). A la
luz de estos principios, es imposible que cualquier cristiano diga honestamente
que bebe alcohol en exceso para la gloria de Dios.
1ª Corintios 10:31
Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios. Corintios 10:31).
Jesús convirtió el agua en vino. Incluso parece que Jesús
bebía vino en ocasiones (Juan 2:1-11; Mateo 26:29). En los tiempos del Nuevo
Testamento, el agua no era muy limpia. Sin el saneamiento moderno, el agua
solía estar llena de bacterias, virus y todo tipo de contaminantes. Lo mismo
ocurre hoy en día en muchos países en desarrollo. Como resultado, la gente
solía beber vino porque era mucho menos probable que estuviera contaminado. En
1 Timoteo 5:23, Pablo le indicó a Timoteo que dejara de beber exclusivamente
agua (probablemente le causaba problemas estomacales) y que, en cambio, bebiera
vino. En aquella época, al igual que hoy, el vino era fermentado y, por lo
tanto, contenía alcohol, pero no necesariamente en la misma medida que hoy en
día. Es incorrecto decir que el vino era simplemente jugo de uva, pero también
es incorrecto equipararlo con el vino que se consume habitualmente hoy en día.
Las Escrituras no prohíben a los cristianos beber cerveza,
vino o cualquier otra bebida que contenga alcohol. El alcohol no está, en sí
mismo, manchado por el pecado. Es la embriaguez y la adicción al alcohol de lo
que un cristiano debe abstenerse (Efesios 5:18; 1 Corintios 6:12).
El alcohol, consumido en cantidades razonables, no es
perjudicial ni adictivo para la mayoría de las personas, con la excepción de
aquellas que luchan contra la adicción.
Por lo tanto, los creyentes deben reflexionar
cuidadosamente sobre su consumo de alcohol, teniendo en cuenta cómo les afecta
a ellos y a su caminar con Dios (Colosenses 2:16-23; 1 Tesalonicenses 5:22; 1
Timoteo 4:3-5), cómo afecta a los demás (Romanos 14) y qué significa para su
testimonio de Cristo (1 Corintios 10:31-33). En todas las cosas, debemos buscar
la sabiduría de Dios en la oración y seguir Su guía (Santiago 1:5).
CONCLUSIÓN
Reina-Valera 1960
1ª Corintios 10:23-24
23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es
lícito, pero no todo edifica.
24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
Partiendo de este principio debemos concluir que, aunque
no se prohíbe ingerir bebidas alcohólicas, pero estamos llamados a velar por el bienestar de nuestro prójimo, para el cristiano se convierte en una norma ética y moral el consumo de alcohol, por tanto, no debemos dejarnos dominar por este
deseo, ya que el enemigo siempre se va a apoyar en esta libertad que
tenemos, para que nos justifiquemos en
esta práctica como algo válido, sin embargo es bueno saber lo siguiente, con la llegada del Espíritu Santo, el cual
tiene como fruto una serie de virtudes capaces llenar y saciar toda necesidad
humana que el hombre pueda anhelar alcanzar por medio del efecto de una bebida
alcohólica, para el cristiano no es necesario tomar para sentirse satisfecho.
Reina-Valera 1960
Gálatas 5:22-25
22. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe,
23. mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne
con sus pasiones y deseos.
25. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el
Espíritu.
Después de haber leído Le invito a reflexionar en: ¿Cuántas personas hay en este tiempo fracasadas
por la bebida alcohólica, cuántos niños huérfanos, cuántos matrimonios
destruidos, cuántas familias divididas, cuántas mujeres abusadas; por esta
razón debemos abstenernos de las bebidas alcohólicas, porque, aunque la Biblia
no la prohíbe, si tenemos el Espíritu Santo, entonces no necesitamos tomar
alcohol para sentirnos bien o ahogar nuestras penas en las bebidas en esta
práctica, Cristo vino para que tengamos una vida abundante (Juan 10:10), no te
dejes engañar por el enemigo, quien vino a robar, matar y destruir, además de
ser padre de mentira, si necesitas sentirte saciado Cristo te hace la siguiente
invitación:
Reina-Valera 1960
Juan 7:37-38
37. En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en
pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno
tiene sed, venga a mí y beba.
38. El que cree en
mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
Reina-Valera 1960
Juan 6:35
Jesús les dijo: Yo
soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí
cree, no tendrá sed jamás.
El que convirtió el agua en vino, puede cambiar tu manera
de vivir y llenar cada vacío que haya en ti, porque Él puede darte mucho más
abundantes respuestas de las que puedes pedir o entender.
Dios te bendiga
Ptor. Silvio Mojica Falcón


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